Barbarian Saga: The Beastmaster es uno de esos juegos que mejora cuanto más tiempo pasas con él. Su primera impresión puede ser algo irregular, especialmente por un apartado visual que no siempre mantiene el mismo nivel de calidad, pero una vez que empiezan a aparecer nuevas habilidades, transformaciones y armas, el juego deja ver con mayor claridad dónde están sus verdaderas fortalezas.

La aventura se desarrolla en Arborea, un mundo marcado por antiguos conflictos y por una creciente tensión entre humanos y otras razas. En medio de ese escenario aparece Ren, el último Beastmaster, un personaje capaz de adquirir habilidades de distintas criaturas y utilizar ese poder tanto en combate como durante la exploración.

La historia tiene ideas interesantes y un trasfondo que poco a poco va ganando peso. Hay guerras pasadas, persecuciones, profecías y distintos personajes involucrados en un conflicto que parece mucho más grande de lo que Ren entiende al comienzo de la aventura.

El problema está en la forma en la que toda esta información llega al jugador.

Como ocurre en muchos metroidvania, Barbarian Saga no se detiene demasiado tiempo a explicar qué está pasando. La narrativa se construye lentamente mediante conversaciones, escenas breves, personajes secundarios y elementos repartidos por el mapa. Esto puede funcionar bien para quienes disfrutan descubriendo el lore por su cuenta, pero también provoca que algunos acontecimientos o personajes tarden bastante en encajar.

Aun así, el concepto funciona porque las propias mecánicas están conectadas con la identidad del protagonista. Ren no es un Beastmaster únicamente porque la historia lo diga. Sus transformaciones forman parte activa del gameplay y de la progresión, haciendo que esa característica tenga peso real dentro del juego.

El punto más fuerte de Barbarian Saga se encuentra precisamente en su sistema de progresión.

Moverse por el mundo se siente fluido y el combate responde bien, pero lo que mantiene el interés es la forma en la que Ren va ampliando sus posibilidades a medida que avanza.

Durante la aventura se consiguen nuevos movimientos, transformaciones y espadas, y cada uno de estos elementos tiene una función que va más allá de mejorar estadísticas.

Las transformaciones, por ejemplo, permiten acceder a nuevas zonas o superar obstáculos que anteriormente bloqueaban el camino. Esto genera uno de los ciclos más satisfactorios del género: encontrar un lugar inaccesible, continuar avanzando, conseguir una nueva habilidad y recordar que ahora existe una forma de volver a ese punto.

Barbarian Saga entiende bastante bien esa estructura.

El mapa no se siente únicamente como una serie de habitaciones conectadas, sino como un espacio que se va abriendo poco a poco a medida que Ren obtiene nuevas herramientas.

Lo mismo ocurre con las espadas. Encontrar una nueva arma no significa solamente reemplazar una anterior por otra con mejores números. Algunas permiten aprender nuevos poderes o ampliar las opciones disponibles durante los enfrentamientos, haciendo que cada descubrimiento tenga más valor.

Este sistema ayuda a que la evolución del personaje se sienta constante. Después de varias horas, Ren no solo tiene más vida o causa más daño, sino que cuenta con más posibilidades de movimiento, ataque y exploración.

El combate acompaña bien esta progresión.

Los movimientos responden con rapidez y existe una buena combinación entre ataques, desplazamiento, habilidades y transformaciones. No se trata de un sistema extremadamente complejo, pero sí resulta suficientemente dinámico como para evitar que los enfrentamientos se vuelvan completamente repetitivos.

Las diferentes armas y poderes aportan variedad y permiten modificar parcialmente la forma de afrontar ciertos enemigos.

También existen algunos encuentros que cambian la presentación habitual y adoptan elementos visuales propios de los juegos de lucha, con una cámara más cercana y barras de energía. No transforman completamente el sistema de combate, pero sí ayudan a romper la rutina y aportan personalidad.

La exploración es otro de los aspectos donde Barbarian Saga se siente más cómodo.

El juego utiliza constantemente caminos bloqueados, zonas opcionales y lugares que requieren habilidades que todavía no tenemos. Esto incentiva el regreso a zonas anteriores y mantiene activa la curiosidad del jugador.

El backtracking existe, como es normal en el género, pero la incorporación gradual de nuevas habilidades ayuda a que volver sobre nuestros pasos tenga un propósito.

No siempre regresamos simplemente para recoger un objeto olvidado. Muchas veces volvemos porque ahora tenemos una forma completamente nueva de movernos por esa zona.

Ese detalle hace que el mundo resulte más interesante y evita que la progresión se sienta demasiado lineal.

Donde Barbarian Saga muestra con mayor claridad sus limitaciones es en el apartado gráfico.

El juego tiene personalidad y su dirección artística consigue crear escenarios y personajes interesantes. Sin embargo, no todos los elementos mantienen el mismo nivel de acabado.

Algunas animaciones, diseños y detalles visuales se sienten menos pulidos que otros, generando cierta irregularidad en la presentación.

No es un problema que arruine la experiencia, especialmente porque el gameplay responde bien, pero sí es uno de esos apartados donde resulta fácil imaginar cuánto podría mejorar el juego con una capa adicional de pulido.

Esto también afecta parcialmente a la manera en la que se presentan algunos momentos narrativos. Hay escenas o personajes que funcionan bien en concepto, pero cuya ejecución visual no siempre consigue transmitir la misma fuerza.

Barbarian Saga: The Beastmaster funciona mejor cuando se centra en lo que hace bien: explorar, descubrir nuevas habilidades y ampliar constantemente las posibilidades del protagonista.

Su gameplay fluido y su sistema de progresión consiguen mantener el interés, mientras que las transformaciones y las espadas ofrecen suficiente variedad para que el crecimiento del personaje resulte satisfactorio.

La historia también tiene ideas interesantes y un mundo con bastante potencial, aunque su ritmo lento y fragmentado puede hacer que resulte difícil seguir todos sus detalles durante las primeras horas.

Sus principales problemas están relacionados con un apartado visual irregular y con una narrativa que exige bastante atención por parte del jugador.

Aun así, debajo de esas imperfecciones hay un metroidvania competente, entretenido y con buenas ideas.

Barbarian Saga: The Beastmaster no reinventa el género, pero entiende bien varios de sus fundamentos más importantes: progresión, exploración y descubrimiento. Con un poco más de pulido visual y una narrativa más clara, podría haber destacado todavía más.

Nuestra Valoracion:

Graficos: 6

Audio: 7

Jugabilidad: 9

Duracion: 8

7.5