Paso mucho tiempo desde la última entrega de Katamari Damacy, y aunque es una saga muy original lamentablemente en general es bastante desconocidas para el público. En esta ocasión, Bandai Namco ha proporcionado a los usuarios de Switch la oportunidad de disfrutar de una revisión del título de PS2 más que de una entrega nueva. Lo que si agradecemos es que teniendo en cuenta la de tiempo que no sabíamos nada de dicha saga, sin duda es una gran noticia que Bandai Namco haya querido recuperar esta clásica saga.

El concepto del juego es simple, junto con su argumento, lo que resalta es el carisma de los personajes y demás elementos que dan forma al trasfondo narrativo.

El juego nos pone en el papel de un príncipe que debe demostrar su valía ante el Rey del Cosmos, quien es su también su padre. Un guion muy original, surrealista y bastante divertido que está repleto de carisma y un sentido del humor bastante peculiar que puede no ser del gusto de todos los usuarios pero que nos deja frases memorables, las cuales vale la pena aclarar se encuentran completamente traducido al español.


Nuestro objetivo dentro de la aventura es crear una bola lo más grande posible. Para llevar a cabo esta tarea contamos con un artilugio llamado katamari, que es un objeto con forma esférica que posee la cualidad de ir adhiriendo a su superficie cualquier tipo de objeto que entra en contacto con él, mientras los objetos sean del tamaño adecuado. Eso sí, para darle dinamismo a las mecánicas, contamos con un tiempo límite para lograr que nuestro katamari alcance las unas dimensiones necesarias. Es necesario tener presente que el tamaño del katamari puede verse reducido si chocamos con los diferentes obstáculos que encontraremos en el escenario como paredes, criaturas u otros elementos de los escenarios que no pueden ser atrapados por nuestro katamari.

El apartado sonoro es con diferencia uno de los puntos fuertes del título, el cual ha superado la prueba del tiempo bastante bien y cuenta con una banda sonora que resulta difícil sacar de tu cabeza una vez te enganchas con el título y sigue aportando un toque de carisma a nuestro andar en las partidas, aunque no tiene la misma relevancia en los efectos como los saltos y otros.

Lo más probable es no llame la atención de los usuarios a través de su apartado gráfico. A pesar de tratarse de la revisión en HD del juego original, el apartado gráfico es bastante simple en los tiempos actuales, llegando al punto de ver algunas texturas bastante pixeladas. La realidad es que este tipo de juegos y específicamente está saga no destaca por este apartado, lo que hace sobre salir un diseño de niveles alegre colorido y curiosos diseños de personajes, por lo que su simplicidad global alberga un carisma sobresaliente.

Por otro lado, para aquellos que nunca hayan probado ningún título de este tipo, la jugabilidad de podrá ser básica e incluso aburrida. Sin embargo, el tipo de experiencia que trasmite un título de estas características poseen un encanto especial muy difícil de transmitir. Pero más allá de esto, el uso Joy-Con para controlar al protagonista es un complejo, poco intuitivo y desaprovecha los sensores de movimiento en un videojuego que tiene una dinámica que pudo generar grandes experiencias gracias a los originales controles de la consola de Nintendo.

En conclusión, Bandai Namco trae de regreso una sus sagas más originales y ofrece una experiencia simple en concepto y dotada de mucho sentido del humor. La fórmula original del juego presentado se encuentra prácticamente inalterado al juego de PS2 y se siente poco imaginativo frente a las grandes oportunidades desaprovechadas al usar los mandos de la consola portátil, pero a pesar de esto es un videojuego que cumple con su principal premisa que es divertir y esos sí que lo hace muy bien.

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